Me
gustaría mostrar un fragmento de la obra 'La Paradoja', de James Hunter, para
poder analizar y reflexionarlo con detenimiento:
“La
escucha activa requiere un disciplinado esfuerzo para silenciar toda esta conversación
interna, mientras tratamos de escuchar a otro ser humano. Requiere un sacrificio,
el máximo esfuerzo por nuestra parte, para bloquear un ruido y entrar realmente
en el mundo del otro, aunque sólo sea por unos minutos.
La
escucha activa consiste en tratar de ver las cosas como el que habla las ve, y
tratar de sentir las cosas como el que las habla las siente. Esta
identificación con el que habla tiene que ver con la empatía y requiere un
esfuerzo más que considerable” (James Hunter, La Paradoja).
El primer párrafo hace
referencia a la necesidad de la atención o de estar concentrado, presentándolo
como un importante requisito no fácil de conseguir. No puedo evitar compararme
con él, ya que normalmente me cuesta mantener la atención. Podría trabajarse la
concentración desde los primeros cursos de la educación primaria. Esto lo veo
sumamente importante, ya que considero que cualquier mensaje auditivo contiene
información que puede ser útil para la vida, pudiéndose aplicar a la misma.
El tema de la atención lo
complementa en el segundo párrafo, con saber ponerse en la piel del hablante.
¿De qué sirve que tengas una buena atención si no comprendes la experiencia que
te cuentan? Sería como si un amigo te contase una experiencia traumatizante y tu
solo captases exclusivamente las palabras. En tal caso, el oyente no sabría
'escuchar' ese sentimiento de pena, por lo que consideraría que no sabría escuchar
del todo bien al no poderle dar una respuesta totalmente coherente o acertada.
El ejemplo es un poco extremo, pero es fácilmente extrapolable a otros casos:
la frustración al acabarse el azúcar en la casa, la alegría de encontrarse con
un viejo amigo, etc. Claramente, esto también debería trabajarse en la
educación primaria.
Carlos Jiménez Cuesta, 2ºE
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