Para
esta entrada utilizaré los conocimientos adquiridos en una de las últimas
clases de la asignatura de lengua extranjera. Nombraré al enfoque natural de la
lengua, el cual defiende firmemente que la mejor forma de aprender una lengua
es asemejando el proceso de aprendizaje lo máximo posible al de una lengua
materna. Es decir, entendiendo mensajes y llevándolos a la práctica, tan real
como la vida misma. Esto coloca en un segundo plano la gramática, y prioriza al
vocabulario.
Una
vez introducido el enfoque, afirmaré lo que es el punto principal de esta
entrada: Se puede escuchar a personas extranjeras. Quizás no con total
fiabilidad, pero es muy posible que sepamos cómo actuar ante un mensaje de un
extranjero. Por ejemplo, si nos viene un niño pequeño asustado y podemos
entender la palabra 'mother', podríamos deducir que se perdió y podríamos actuar
en consecuencia. O por ejemplo, si le señalamos la foto de la torre de pisa a
un italiano, es muy posible que nosotros entendemos las palabras 'diestra' y
'siniestra', aún así el emisor puede apoyarse en gestos y expresiones que nos
pueden servir para entender mejor.
Yéndome
a mis entradas anteriores en las que resalto que los mensajes que nos llegan
tienen 'palabras' y 'emociones' que forman en su conjunto al mensaje en sí, puedo
utilizarlas para apoyar lo dicho en esta entrada. Después de todo en los
ejemplos dados hay palabras y emociones, lo cual pueden verse como dos caminos
inseparables para llegar a un único mensaje.
Curiosamente
ahora recuerdo a antiguos profesores de Inglés que por cometer un error ortográfico
te decían: 'En Inglaterra tú dices esto y se quedan igual'. Discrepo muchísimo.
Carlos Jiménez Cuesta, 2ºE
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